Nos reíamos en los pasillos de la facultad. Pensábamos que podíamos tocar la perfección con la punta de nuestros dedos. Mejor aún, eramos la perfección.
No sabíamos nada pero teníamos una explicación para todo. Nos bastaban dos frases con un poco de ingenio para reconstruir el universo.
Algunos se quedaron ahí. Dicen “cultura”, “libertad” y “pensamiento” pero en realidad hablan de litronas, tabaco y sexo oral.
Otros no sabemos nada y cuando nos preguntan callamos. También pensamos en litronas, tabaco y sexo oral. Pero no decimos nada y esperamos que, algún día, seamos capaces de leer un libro con palabras difíciles y sin dibujos.
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